domingo, julio 18, 2010

Criptogorda


De todas las gordas, de todas, una es la más perniciosa y la más tóxica para sí misma. Usa talla cuatro, sale a fiestas, sonríe mucho y es lo que en términos generales se conoce como una chica popular, pero vive atormentada por la posibilidad de ser descubierta. Por eso se purga los fines de semana y vive a dieta y pasa más horas en el gimnasio que en la iglesia. Por eso se unta, se toma, se pone, se inyecta, se compra lo que sea necesario para mantener al monstruo a raya. Por eso se esconde de los compañeros de primaria y siente la necesidad imperiosa de mirarse en los espejos -no por vanidad, sino para verificar que su cuerpo no se ha convertido repentinamente en calabaza. Por eso ataca, devora, desgarra, aniquila a las obesas con las que corre peligro de ser confundida. La vida es un terror constante. Pobre, pobre criptogorda. (Velázquez, Isabel en Gordas. Historia de una batalla, edición 2002, p. 130).
¿Eres tú una criptogorda? Sé que yo lo soy (sin la característica de la purga)...Y según yo, antes no lo era. Tengo esta teoría de que fue a partir de que leí Gordas. Historia de una batalla y dediqué un año a escribir una tesis sobre esta novela que empecé a sentirme gorda. Pero no es así. También contribuyó el hecho de que, por ese entonces, mi madre empezó adelgazar como consecuencia de a ir al gym casi todos los días y por ésto también se empezó a sentirse con el derecho de decirme a mí que yo era gorda (en comparación a su nueva ella, claro). Me decía frases como "mete la panza", "te ves gorda", "oye, ¿por qué te ves tan gorda hoy?", etc. Mi madre me ha dicho muuuuchas cosas hirientes desde que era chiquita. Demasiadas. Y muchas no me las creí (de lo contrario yo ahorita sería un completo caos), pero qué tragedia (y qué curioso) que estos comentarios sí me los fui creyendo poco a poco hasta el punto de ya sentirme mal conmigo misma. Antes de esas circunstancias, yo nunca en mi vida me había sentido gorda.
Claro, mi mamá sola no tiene la culpa. Añadamos la televisión, las revistas y la cultura en torno a la belleza en los medios. Ya saben. Ésto no es nada nuevo. Nos hemos venido quejando de la banalidad por parte de los medios desde hace muchísimos años. La bronca es que nos ponen en la televisión a estas mujeres ideales con los vientres planos que son muy difíciles de conseguir. Y vientre plano, podrá ser bajo ciertos criterios el sinónimo de belleza, pero en la gran mayoría de los casos no es sinónimo de salud. Todas esas veces en las que de verdad tuve el vientre plano, también tuve mi índice de masa corporal MUY por debajo de lo normal. Justamente lo aconsejable por parte de doctores y nutriólogos era que subiera de peso. Y tampoco nos engañemos. Las mujeres no fuimos hechas para ser palitos. Las curvas y el vientre ligeramente prominente es natural dada nuestra capacidad de traer vida al mundo. Si no me creen, vean a Venus, la diosa de la bellaza, quien NO tiene el vientre plano. Ni la Venus de Boticelli, ni la de Tiziano, ni la de Bouguereau.
Últimamente me he estado sintiendo menos criptogorda. He ido descubriendo cómo los medios camuflajean los vientres de las modelos y las actrices para crear la ilusión de esbeltez. Ahora, ¿se sentirán esas modelos y esas actrices flacas o gordas? Ahí está el detalle. Estén como estén, poco importa si ellas se sienten tan bien como se ven. Y, les aseguro, la mayoría no se ha de sentir tan seguras como parecen. Tenemos un claro problema de términos. Lo que llamamos gordura en estos contextos no es obesidad, es inseguridad y baja autoestima...y eso no se soluciona con la panza, sino con la cabeza, en sus ideas y convicciones.
Yo podré empezar mi "rehabilitación" mental y dejar de ser criptogorda...aunque creo que también tendré que transformarme para ser criptoSorda :P porque los comentarios de la gente que me rodea ("mira nomás esa gorda", "ay, dame nomás una porción chica de eso porque ya sabes, la dieta", "ya tengo que dejar de comer", "ay qué fea se me ve la panza", y la que se lleva el premio, esta de mi madre: "mijita, te tienes que empezar a cuidar ahorita que ya te casaste, porque no hay nada tan vergonzoso como que piensen que ya estás embarazada cuando no", etc.) no dejarán de ser pronunciados a pesar de todo el coco-wash que yo me pueda hacer.

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