domingo, junio 12, 2011

Sobre el SECUESTRO PSICOLÓGICO.

Esto lo escribo sin el afán de chismear, sino más que nada con el de prevenir que esto le pueda suceder a otras personas. Se trata del secuestro psicológico, a veces denominado también extorsión.
La semana pasada mi hermano menor fue víctima de un secuestro psicológico que mantuvo mortificada a su familia por más de 50 horas.
¿En qué consiste este delito?
Pues bien, unos hijos de la chingada marcan a X número de celular y le tienden una trampa a su víctima: le dicen que tienen a algún integrante de su familia retenido y que lo matarán si no sigue sus indicaciones. Si la víctima muerde el anzuelo, el crimen empieza. Estos pendejos de mierda le dirán a la víctima que salga de su casa (o del lugar donde se encuentre) y le darán instrucciones que lo harán aislarse de todos sus lugares frecuentados y conocidos para que de esta forma nadie pueda encontrarlo ni ponerse en contacto con él, al mismo tiempo que mantienen la línea de su celular ocupada. Por otra parte, otros putos que colaboran con los primeros pendejetes llaman a la familia de la víctima y le dicen que tienen a su familiar secuestrado y que si no depositan cierta cantidad de dinero, lo matarán. Por supuesto, la familia preocupada tratará de ponerse en contacto con su ser querido y al no lograrlo caerá en el pánico.
Estos operativos criminales pueden durar de 3 a 52 horas (o más). De hecho el secuestro psicológico de mi hermano duró más que cualquier otro que se haya dado en la región. Durante este periodo de tiempo la víctima es manipulada y aterrorizada psicológicamente sin piedad con amenazas de muerte hacia él y su familia. La víctima entra en un estado de confusión y horror del que resulta muy muy difícil salir. Sin embargo, los bastardos hijos de perra estos no se encuentran siquiera en la misma ciudad que la víctima. En muchos casos estos cabrones están operando desde otros estados y no tienen ni idea de qué está haciendo en realidad la víctima, sino que sólo la mantienen bajo control mediante sus palabras e intimidaciones. Engañan a la víctima para que ésta crea que está siendo vigilada, pero no es así. O sea que la víctima no se encuentra en peligro real fuera del gran daño psicológico que está recibiendo en ese momento y que no le permite salir de esta situación que quizá para muchos otros que no la hayan sufrido sería imposible de comprender.
Entonces conforme pasan las horas, estos hijos de su chingada madre le obligan a la víctima salir de su casa, vender todas las cosas de valor que tenga consigo en ese momento y depositarles el dinero en un banco. Además lo tienen hospedarse en hoteles alejados de sus viviendas en espera de más instrucciones. Al mismo tiempo están tratando de que la familia, angustiadísima por la víctima, les deposite mucho dinero más por un rescate falso. Estos putos sinvergüenzas entonces retendrán a la víctima en ese estado emocional precario, sin comer, sin tomar agua y sin bañarse hasta que pase una de 3 cosas: 1) la familia deposite la cantidad de dinero demandada por estos pinches cabrones (y corriendo así el riesgo de que mantengan a la víctima bajo el trance por mucho más tiempo con la esperanza de sacarles más dinero); 2) la policía o alguien más encuentre a la víctima y lo saque del shock emocional en el que se encuentra (mismo que lo evita de colgar el teléfono); o 3) que la víctima por sí sola se dé cuenta de la estafa y ella salga de la situación gracias a su propia determinación.
Este tipo de crímenes alteran la vida de toda una familia y la de sus allegados más cercanos. Les provoca un desequilibrio emocional tan grande que las repercusiones pueden durar mucho tiempo después de que la víctima ha regresado a su casa. Claramente no se trata de un crímen menor, a pesar de que la ley todavía no haya ideado las herramientas jurídicas para castigarlo.
Según la policía, este tipo de delito se ha visto a la alza desde hace unos 8 meses en la ciudad de Tijuana. Al día la policía ha estado recibiendo en promedio 3 reportes de este tipo de crimen. Sin contar todos los que no se reportan.
En realidad, aunque no lo parezca, la víctima tiene todo el poder de la situación. Ella tiene el poder de no caer en la transa en primer lugar, y si cae, tiene el poder también de salir de ella...pero lo más importante es que todos tenemos el poder de evitar que esto le pase a más personas (incluyendo a nuestros seres queridos) mediante la información y acciones de prevención.
Aquí hay una página que de algunos tips al respecto aunque no habla específicamente de este tipo particular de delito: http://www.elsecuestrosepuedeprevenir.com/web/
En caso de que algún conocido caiga en algo así, sepan que existen en la ciudad agentes especializados en este tipo de crimen y que ¡sí hacen su trabajo! Gracias a ellos mi familia se pudo mantener relativamente (muy relativamente) calmada y se pudo encontrar a mi hermano. Parte de la estrategia de los delincuentes hijos de su reputísima madre es intimidar a todos los involucrados para que no se contacten con las autoridades, pero, al menos en estos casos, esa no es la mejor alternativa. La policía tiene toda la capacidad de actuar sin evidenciar sus actividades ante los canijos desgraciados.
En serio espero que la difusión de información de este tipo en algún momento pueda evitarle este tormento a otra familia. Estas madres no se les desea a nadie.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

como lo encontraron? Regresó a casa?

Lilí Lanz dijo...

Eso me lo reservo por consideración a mi hermano. Pero sí apareció y ya está de vuelta en casa con nosotros, reponiéndose.

yo soy el que soy dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Lilí Lanz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

y, por ejemplo, si tu familia querìa reservarse la historia, ya valiò madre ¿no?