Ok. Lo voy a decir. Mi papá nunca ha leído un libro en su vida. Y nunca le había interesado hacerlo. Tiene más de 50 años, y que se convirtiera en lector a estas alturas de su vida era muy poco probable. Su explicación al respecto es simplemente que no le gusta leer. Aparte de que necesita lentes para leer, no le gusta tener que hacerlo. Yo asumí que, por ende, tampoco tenía interés en conocer cuentos, novelas u otras obras... pero fue ahí donde me equivoqué.
Hace unas semanas, en una conversación de sobremesa se me ocurrió mencionar la existencia de los audiolibros. Yo tengo un tío con mal de Parkinson que por el momento está en una casa de recuperación, y, como ya no puede sostener firmemente un libro, pensé que quizá los audiolibros serían una buena opción de entretenimiento para él. Total que mi idea fue pasada por alto durante esa conversación...al menos eso creí. A los días, mi papá me preguntó cómo funcionaban esos audiolibros que yo había mencionado, porque él nunca había visto uno. Le expliqué que son obras literarias que son grabadas en audio, y que de esta forma se pueden escuchar en lugar de leer. Se fascinó. ¿O sea que podía enterarse de qué se trataban muchos libros que en ocasiones había escuchado mencionar SIN TENERLOS QUE LEER? Pues... sí. Me dijo, "Consígueme uno, y si me gusta, luego me consigues otros". Y a ese acuerdo llegamos.
Es medio difícil encontrar audiolibros, y mucho más en español. El primero que le llevé a mi papá fue un CD de cuentos escritos y leídos por Juan Rulfo. Le gustó mucho. Al hablarme de ese CD, lo hacía como si llevara leyendo toda su vida, haciendo crítica y elogiando diversos aspectos de la obra.
Días después ordené algunos audiolibros por internet, pero mientras estos llegaban, encontré en la dizque "gran remata" de la Borders el de El símbolo perdido de Dan Brown, completito con sus casi 24 horas de audio. Mi papá se lo echó en una semana. También le gustó mucho. Que bueno, cómo se atreve a pasar de Juan Rulfo a luego alagar a Dan Brown así tan de sopetón... pero no se trata de eso. Se trata de la novedad para él. Mi papá conoció la literatura por primera vez, aunque fuera mediante audio. Está descubriendo todo un universo nuevo con el que no había tenido contacto nunca antes.
Ya se echó un resumen en audio del Quijote de la Mancha, de Viaje al centro de la tierra de Julio Verne y del Código Da Vinci de Dan Brown. Antier me llamó para decirme que quería más. Ahora quiere conocer la Biblia y obras clásicas de literatura.
Por supuesto que escuchar un CD no es leer...pero se acerca lo suficiente. Quizá la entonación y actuación oral ya dada del audiolibro limita un poco más la interpretación (y evita mucho los malentendidos en la lectura), pero definitivamente es una aproximación a la literatura que vale mucho la pena experimentar, sobre todo cuando la lectura no es vista como una opción viable para algunos. En un país de no lectores, quizá podría haber lugar para los lectoescuchas o audiolectores, como les quieran llamar.
3 comentarios:
Me gustó mucho esta entrada. Me entusiasmó el entusiasmo de tu pa.
Gracias. Uy y ya me pidió 8 audiolibros más...está devore y devore literatura por los oídos jajaja.
Me gusta mucho, ahora me surge una duda, ¿los textos dramáticos a la hora de ser representados dejan de ser literatura?
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